jueves, 28 de noviembre de 2013

¿COMO PASAR UN INVIERNO SALUDABLE?




      

   No cabe duda de que los cambios de estación traén consigo inevitables transformaciones tanto en el ambiente como en nuestros hábitos de vida. Se ha podido confirmar que para la mayoría de la población, el paso del verano al otoño es el trance más difícil, pues suele coincidir con el final de las vacaciones, la vuelta a la rutina, la llegada de las bajas temperaturas y la disminución de las horas de luz y del frío, unido a la reducción de las horas de luz durante el otoño e invierno, afloran las depresiones estacionales.    
     Cuando en la madrugada del pasado de 29 al 30 octubre tuvimos que retrasar el reloj para adaptarnos al horario de invierno, pareció que con este gesto dábamos paso a un curioso proceso que, año tras año y coincidiendo con la entrada de la estación fría, se traduce para los humanos en cambios en el estado psicofísico y conductual.
  Hay una constatación científica de que la luz y las condiciones meteorológicas tienen gran influencia en nuestro estado de salud. En estos días la temperatura tiende a descender y ocasiona diversos cambios en nuestro sistema defensivo, desarrollando con mayor facilidad enfermedades en nuestro cuerpo, tales como: Gripe, tos, dolor articular, dolor de oídos y garganta, bronquitis, neumonía, entre otras, pero especialmente sobre la mente.
  Con el invierno nos invade también la tristeza y en ocasiones cunde el desánimo hasta niveles patológicos, y es en estos casos cuando los especialistas comienzan a hablar de Trastorno Afectivo Estacional (TAE). En este sentido, el Prof. D. Antonio Bulbena, catedrático de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Barcelona y director del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Hospital del Mar, dice: "las estaciones, la meteorología y la luz inciden sobre la salud humana, especialmente la mental”.
   Los síntomas del TAE pueden ser leves, graves o de grado intermedio. Los síntomas más leves interfieren menos con la capacidad de la persona de participar en las actividades cotidianas, pero con los más graves el asunto se torna más serio. Según explica el doctor Iñaki Ferrando, director de Comunicación Médica de Sanitas, el TAE o depresión estacional está clasificado dentro de los síndromes depresivos y sus síntomas son similares a los de la depresión común - las sensaciones de depresión empeoran, generalmente, por la tarde y en la noche-, entre los que se encuentran la fatiga o cansancio inusual sin razón aparente, falta de interés por actividades antes reconfortantes, aislamiento social, y deseo exagerado por alimentos con un alto contenido en carbohidratos (dulces), lo que en muchas ocasiones implica aumento de peso.
  Por lo indicado, es recomendable adoptar algunos consejos para sobrellevar de mejor manera el invierno: No desatender la protección solar -los rayos de sol pueden quemar la piel durante esta época del año-; evitar cambios bruscos de temperatura -los extremos de temperatura son perjudiciales en esta época del año-: mantener y reforzar los hábitos de higiene -en invierno, los virus que causan los resfríos y la gripe circulan con mayor frecuencia y la tasa de contagio aumenta por el hecho de estar en ambientes cerrados y mal ventilados-; cuidar de la alimentación -en invierno, el cuerpo necesita más calorías para afrontar el frío, lo cual suscita la probabilidad de aumentar de peso durante la temporada. Para evitar esta situación, es recomendable mantener los horarios de alimentación, modificar la temperatura de las comidas con alimentos tibios y añadir a la dieta una variedad para aumentar la ingesta de vitaminas A, C Y D mediante los alimentos apropiados (cítricos, verduras de hoja, lácteos, etc). La vitamina A evita la resequedad del cutis y las grietas en los labios. Por su parte, la vitamina C ayuda a aumentar las defensas y a prevenir resfriados-; Adecuar la indumentaria -el consejo más práctico es vestirse en capas (técnica "cebolla") para poder mantenerse secos y calientes-Cuidar el estado de ánimo -los meses de frío representan para muchos tiempos de tristeza, de depresión, -algunas personas son diagnosticadas con el denominado TAE- por eso, es importante mantener una actitud y una disposición mental positiva.


















lunes, 8 de julio de 2013

¿NUESTRO ORGANISMO FUNCIONA COMO UN RELOJ? ¿A TRAVÉS DE ÉL PODEMOS CONTROLAR NUESTRA DIETA Y PESO?



       En infinidad de ocasiones hemos preguntando ¿Cómo estás? Y nos han contestado: ¡Estoy como un reloj?. Esta respuesta tan sencilla encierra un buen mensaje:
 "estoy como un reloj implica que el organismo funciona con ritmo, tal como un reloj. Funcionar como un reloj, implica movimiento, ritmo, pero aún más nos da idea de energía, de sentirse bien, en armonía, con salud y bienestar".

    Las raíces de los conocimientos sobre los biorritmos los encontramos en la remota antigüedad. Hasta nuestro tiempo han llegado los tratados de Hipócrates y Avicena, en los cuales era concedido un valor importante al modo de vida saludable basado en la alternancia correcta de las fases de actividad y descanso. El fundador de la escuela moderna de estudio de los ritmos biológicos es el profesor Franz Halberg. Una significante contribución al estudio de los biorritmos fue aportada por los científicos rusos: I.M. Séchenov, el V.I. Vernadsky, I.P. Pavlov, quien contaba que «en la vida de la persona no existe nada más imperioso que el ritmo».

    Es conocido que los cambios periódicos son propios no sólo del organismo humano, sino también del medio ambiente. Todos los seres vivos en la Tierra, desde las plantas hasta los mamíferos superiores, se someten a los ritmos biológicos, que dependen de los cambios rítmicos en el medio exterior (el día – luz-, la noche –oscuridad-, los ritmos semanales, mensuales, anuales­ –estaciones: primavera, verano, otoño e invierno-  las fluctuaciones del campo electromagnético de la Tierra, etc.).

 En la actualidad es la Cronobiología, como ciencia, estudia las condiciones de surgimiento, la naturaleza, las regularidades y el significado de los ritmos biológicos,  (así como también la interrelación entre los biorritmos, la salud y el bienestar de la persona. Más aún, no solo se dedica a estos aspectos, sino también alcanza su estudio a las posibilidades intelectuales y hasta el humor de la persona, pues queda demostrado que se cambia cíclicamente según la hora del día. 

EL RELOJ BIOLÓGICO
    Según esta teoría, durante el día nuestro cuerpo se dedica a la actividad (gasto de energía) y por la noche a descansar, con el sueño si es reparador (recargar la energía perdida); hace referencia al ritmo circadiano- circadiano-regulado por la glándula pineal. Es por esto que se establecen unos momentos, al levantarnos de la cama, por la mañana, si nuestro descanso ha sido regenerador, el cuerpo se activa, y tiene más energía, al mediodía y parte de la tarde comienza a decaer, llegando a ser por la noche mínima.

    Esta ciencia, la Cronobiología, demuestra que los ritmos del cuerpo  (ritmo respiratorio, cardíaco, hormonal, digestivo, alimentación..) están controlados y regulados por nuestro cerebro -glándula pineal-. Desde  la glándula pineal, se conforman,  no solo los procesos pisicofísicos, también   los   conductuales para llevarse a cabo nuestra adaptación, en el ritmo de veinticuatro horas, de una manera equilibrada y saludable.

¿A través de él podemos controlar nuestra dieta y peso?
     Pero lo más interesante es lo fundamental que resulta la Cronobiología a la hora de controlar nuestra  alimentación, nuestro peso y mantenernos.
  En el periodo, de veinticuatro horas, es cuando el organismo va a liberar las hormonas necesarias para realizar las funciones esenciales cotidianas. Por este motivo es necesario que adaptemos nuestros hábitos a estos momentos del día para así conseguir mantener la línea y coincidir con las horas en las que más energía consumimos para adaptar nuestros hábitos alimenticios. En este sentido es conveniente reseñar que alimentarse no es sinónimo de nutrirse. Es, por ello, importante saber el tipo de alimentos debemos ingerir en cada momento del día para cubrir las necesidades que tiene el organismo en ese preciso instante y así conseguir la máxima optimización de esos nutrientes, evitando que se acumulen en el organismo. Por ejemplo:
  • A primera hora del día es esencial ingerir alimentos que nos ayuden a aumentar la producción de tirosina, que nos permitirá la activación física e intelectual. Los alimentos que nos pueden ayudar son los alimentos proteico.  lácteos, arroz  maíz, cereales, pescados, legumbres…
  • Por la tarde debemos consumir alimentos que contengan altas dosis de triptófano que promueven la relajación del organismo. Los alimentos que lo contienen son el pavo, los pescados, los lácteos desnatados, el plátano,  los huevos,  y los cereales integrales.
    Desde luego,  la Cronobiología lo que busca es la dieta perfecta, en cada momento del dia, para nuestra forma de vida, y por ello es una manera de actuar de tipo de  natural que tiene un grado de efectividad alto y que nos ayudará a mejorar no solo nuestro estado físico, sino también emocional, ya que dotamos al cuerpo de lo que necesita cuando lo necesita.

    Pero, en la sociedad moderna los ritmos biológicos no se correspondan con el ciclo real diario (porque nuestra actividad vital prácticamente nunca coincide con el día real de luz), lo cual conlleva a la disonancia del trabajo de los diferentes órganos y los sistemas. De este modo, la civilización destruye inevitablemente nuestro ritmo natural biológico, que de una manera irremediable nos lleva a un grado de tensión que es la causa del desorden adaptativo en nuestra dieta y peso, y  que en muchas ocasiones nos lleva a la obesidad lo que hace  sentirnos en malestar o enfermos.






















domingo, 30 de junio de 2013

REFLEXIONES: ¿QUÉ CAUSA NUESTRO MALESTAR?



    Es propio en nuestro vivir diario que las personas para llevar a cabo su actividad, tengan que soportar una cierta tensión emocional, que origina lo que se da en llamar estrés, y que si supera nuestro sistema defensivo, es la causa, de nuestro malestar e incluso de nuestra enfermedad.
    Por ello, es necesario tener presente que somos una unidad configurada por dos abstracciones, la MENTE y el CUERPO, en íntima relación y armonía. Desde luego, somos una unidad, un ser humano, una persona, por eso, somos diferentes unos de otros, en cuanto a nuestra manera de vivir y responder a esa tensión emocional, a ese estrés, con nuestra conducta relacional adaptativa, tanto a nivel individual, familiar, educativo, laboral y social.
   Por todo ello, es necesario comenzar a conocer y comprender ciertos aspectos:
  • Todas nuestras acciones, son fiel reflejo de la actividad de nuestra MENTE.
  • Nuestra MENTE es, algo que no se menciona con frecuencia, pero sin embargo, interviene en todos los procesos propios de la naturaleza humana y de nuestra conducta como 
    En  la  actualidad, como ya se hacía en la antigüedad, es la psiconeuroinmunología la que al estudiar al ser humanto desde una perspectiva global u holística, reconoce su importancia, y destacar que las emociones, los sentimientos y las pasiones, son fruto de nuestra mente y la manera en que las percibimos y sentimos cada uno, dan una característica especial a nuestro proceso de salud/enfermedad.
    Es, por ello, necesario que aprendamos a conocer y cuidar nuestra Mente como cuidamos nuestro cuerpo -(mente sana en cuerpo sano)- si queremos que todo nuestro ser funcione de una manera equilibrada y saludable para que podamos vivir en un estado de salud y bienestar. En este sentido, indiquemos que el equilibrio emocional, no nos viene dado, aunque sea necesario para nuestro vivir, es algo que vamos construyendo